En este artículo de Fruti-Consejos hablaremos del muy aclamado y problemático cliché.

Según la RAE, la palabra cliché significa: lugar común, idea o expresión demasiado repetida o formularia. A su vez, un lugar común es una expresión trivial, o ya muy empleada en caso análogo.

¿Qué es un cliché? En el caso más fácil y trivial son las frases ya hechas que usamos en nuestra habla común. Podrían entrar por ahí los refranes: “No hay mal que por bien no venga” las expresiones desgastadas “Y hasta el día de hoy” “Justo a tiempo” los que dicen una cosa, pero se refieren a otra “¿el gato te comió la lengua?” y un larguísimo etcétera.

Hay que entender que los términos propios y la jerga de una región o una cultura no son clichés, pero si tienen en común ser saberes populares altamente repetidos.

Nosotras nos vamos a concentrar en los clichés en la literatura.

Bueno, vamos directo al salseo. ¿Los clichés son buenos o son malos?

Y yo te responderé:

—Y… mirá, no es tan fácil.

La principal razón de que un cliché se vuelva cliché es que ¡funciona! ya que expresa fácilmente, y de forma efectiva un sentimiento, esperanza, acción, etc. Haciendo que quien lo lee/escucha se identifique de inmediato con lo que se está contando.

Y desde ese punto de vista, no tienen nada de malo ¿no?

PERO el efecto que provoca en los textos literarios a veces es contrario, es impresionante lo abrumadora que se puede volver la trama, con tan solo hacer uso de alguna de las frases más codiciadas de este medio. Es importante conocer que, recurrir a clichés en el discurso oral o escrito indica falta de creatividad, de ideas o de sinceridad por parte de una persona.

Son frases que, desde el principio, fueron llamativas y estimulantes. Sin embargo, cuando comenzaron a entenderse, la gente empezó a abusar de ellas, haciéndolas parecer triviales y obligando al resto de la humanidad a sentir apatía. ¡Ojo! Que en ninguno momento estamos juzgando el valor de verdad de estas afirmaciones, pueden ser falsas, puedes estar en desacuerdo o que simplemente no te gusten, eso no quita que sigan siendo clichés.

Antes de decidir qué tan malos pueden ser, intentemos entenderlos mejor.

En la literatura, hemos encontrado tres tipos principales de clichés:

  • Tramas Cliché: Son formatos altamente repetidos a veces llamados «tramas maestras» y son más bien específicos de cada género, por ejemplo, en romance está el típico ‘chica buena, chico malo

Va más o menos así, chica conoce chico rebelde y malo (pero no del todo) y hay atracción física/amor inmediato pero el chico se niega a aceptarlo puesto que pesa en él un pasado traumático que por A o B no les permite estar juntos. ¿No les suena? ¿De nada? Y si les digo… Crepúsculo ¿o 50 sombras de Grey o Prohibido enamorarse de Adam Walker? Ahí si les sonó ¿verdad?

Pues esta es una de las tantas tramas ganadoras del romance ¿pero porque nos gusta tanto?

  1. Todos queremos dejar atrás los horrores del pasado y si te ayuda el amor pues mejor.
  2. Alguna gente tiene la tendencia a querer arreglar el mundo esparciendo felicidad. Además, sentirse necesitado, indispensable, el salvador, le gusta a cualquiera ¿no?
  3. El Amor lo puede todo. (jajaja sí claro)

Fruti-consejo de amor #1 No se crea todo lo que dicen los libros. Si te trata mal o te ignora, no es que le gustas y no lo quiere aceptar, es que o es misógino o es idiota, en cualquier caso, aléjate.

En el caso remoto de que efectivamente le gustes y por eso te tire del pelo como los nenes de pre-jardín, es que es emocionalmente inmaduro, inestable o está roto.  De nuevo, aléjate.

Fruti-consejo de amor #2:  Si usted ve que alguien tiene algo roto, no puede hacer nada hasta que esa persona se dé cuenta de que algo se le rompió y lo mande a arreglar con un profesional.

Si usted no es un profesional, absténgase de ofrecerse, por favor, puede arreglarlo mal, terminar de romperlo o hacerse daño usted. «no es soplar y hacer botellas» (guiño, guiño)

Bueno, no nos pueden culpar por querer soñar.

Si tú quieres escribir sobre esta misma base de trama no te lo podemos impedir. Pero recuerda que una historia, para que sea buena tiene muchos más aspectos para centrarte. Puedes enfocarte en el desarrollo de los personajes, utilizar sub-tramas innovadoras o modificar el cliché base. No sé, qué la del pasado turbio sea la chica, por ejemplo (que, estando como estamos, inspirarse muy difícil no es)

En crepúsculo, además del cliché base, pues está esto de que son vampiros muy viejos que brillan al sol y que tienen diferentes super poderes, además hay un triángulo amoroso y un poco de acción y guerra por aquí y allá.

  • Personajes cliché: Son personajes sumamente típicos y estereotipados, cuyas características de personalidad se basan en un par de adjetivos y nada más.

Por ejemplo:

La chica Nerd: Es retraída, por supuesto, usa lentes, es tímida, y un poco fea.

La chica popular: Es bella, rubia, extrovertida y deportista, casi siempre engreída y trae a todos los chicos enamorados.

El chico malo: El capitán del equipo de algo, alto, atlético, motoquero y malo en los estudios.

El buen partido: Es rico, pero joven, es guapísimo y soltero. Te da casa, carro y beca.

¿Les suena de algo? este tipo de personajes además de ser claros estereotipos, suelen ser planos y sin carisma, irreales. Que tus personajes tengan estas características no tiene nada de malo, pero nadie es tan monocromático y básico, a la chica popular le puede gustar pintar e ir a museos en sus tiempos libres, en vez de emborracharse en fiestas, por ejemplo. Y el buen partido puede ser super tacaño (Sí lo sé, les explota la cabeza)  y, sobre todo, los personajes deben evolucionar a lo largo de la novela.

  • Descripciones cliché: Estas para mí son las más odiosas. Son esas frases hechas que utilizan los escritores una y otra vez para describir, sentimientos, situaciones y espacios.
  • Blanco Como la nieve.
  • Blanco inmaculado.
  • Brillar con luz propia.
  • Era un verano caluroso.
  • Nuestra protagonista es única y especial.
  • Él nunca había sentido algo así con alguien más.
  • Perdí la noción del tiempo
  • Duró una eternidad
  • En un santiamén
  • Las lágrimas corrían por sus mejillas

Como lector uno busca frases innovadoras e inspiradoras, pero como escritor es otra historia muy diferente, a veces las usamos o inconscientemente, pero lo mejor es que evites usarlas, ya que pueden parecer predecibles e incluso pueden resultar aburridas.

Sencillamente es mejor usar frases nuevas, propias, hay muchas maneras y combinaciones de palabras que puedes usas para crearlas. Una letra es un sonido, una palabra un significado y una frase es una nueva forma de mostrar lo que percibes de alguna persona o cosa.

Nuestro idioma es muy rico, y contamos con diferentes herramientas para que una sola palabra pueda modificar el sentido de una frase, aunque la hayas cambiado por un sinónimo.  Una palabra por sí sola, no es capaz de alterar algún sentimiento; bueno, al menos que sea el nombre de tu crush —ya contra eso no podemos hacer nada—  No tengas miedo de tomar los clichés y modificarlos, cambiar el orden de las palabras, usar hipérboles, antónimos, la ironía o usar otros términos que se acomoden más a tu contexto. En vez de “Blanco Como la nieve”  exagéralo y di «Ni la nieve era tan blanca»

Otra manera de usar los clichés a tu favor es ponerlos en boca de tus personajes, haciendo que estos suenen, no solo más reales, sino que también los ubique en un tiempo y espacio determinado diciendo esos “dichos” propios de su región.

Lo que hay que evitar a toda costa es que tu escrito sea de esos que poseen el mismo “modus operandi”. Sin tomar en consideración el género al que pertenezcan, siempre terminan pasando por las mismas situaciones, las historias ocurren de la misma manera y lo único que cambian son los personajes.

En conclusión, el cliché tiene sus puntos positivos, si nos enamora una historia y al final queremos leer algo parecido, nos dejan hacerlo. El punto de repetir algo es porque gusta al público y es ése el sentido, si no, no existirían. El problema está cuando dejamos que sea barato y degradante, como generando una idea equivocada de la fortaleza en una mujer o que distorsione la realidad a tal punto que, no pueda darse una crítica coherente, ya que el escrito no tiene ninguna lógica.