¡Hola a Todos!

Hoy hablaremos del narrador en un escrito.

Este es un tema muy importante a la hora de encarar la escritura ya que el narrador es el puente entre el lector y la realidad a la cual el autor nos está sumergiendo. 

Lo primero que hay que saber es que hay muchos tipos de narradores y que cada uno de ellos tiene sus características y sus restricciones, por eso es fundamental identificar qué narrador estamos usando para entender cómo usarlo, si lo estamos explotando al máximo o si es el más adecuado para lo que queremos contar en nuestro escrito. En este Fruti consejo, queremos centrarnos más en entender qué es realmente eso de narrador y cómo identificarlo.

Bueno, pero ¡¿qué es?!
Primero, podemos decir que una narración es una conversación entre:

Un Yo: Que cuenta.

y un : Que lee.

Un ÉL: Que es el objeto del que se habla.

El narrador, es el Yo que está narrado la historia, que NO necesariamente es el mismo que la escribe ¿cómo sabemos que no es el mismo? Supongamos que vas por la calle y ves un cesto de basura con un cartel que dice “Tira la basura en mi boquita, por favor.” ¿ahí quién está hablando? Pues el cesto, pero todos sabemos que no fue el cesto quién lo escribió, es más quizás lo escribió un obrero, pero no fue su idea, solo hizo lo que le mandaron a hacer. Por eso cuando hablamos de narrador dejamos de lado y bien lejos al escritor, puesto que estamos hablando de una herramienta de comunicación y no de un sujeto físico.

Esta conversación no es más que la manera en la que el autor quiere que se “escuche” la historia y hay muchas maneras de hacerlo. En el caso del cartel, quién mandó a escribirlo pudo haber escogido muchas maneras de decir “tira la basura en la caneca” que es el objetivo final, sin embargo, escogió esa en específico para apelar a la ternura y no al deber, escogió no sonar a un mandato. De la misma manera, cuando un escritor decide un narrador, no solo está decidiendo como contar su historia, sino como va a percibirla quien la lee.

Dejando en claro el papel de ese Yo, es hora de explicar el papel del que también es un sujeto ficticio, por lo que no tiene que estar dirigido al lector real. En el caso del cartel, Tú sería el transeúnte, pero si por ejemplo, el narrador le está contando una historia a su hijo pequeño, ese Tú no es lector real, sino el niño a quién se lo cuenta.

En caso del Él, en el ejemplo del cesto, es la basura, que es de lo que se habla y en el ejemplo del niño pequeño, el objeto es aquello que el narrador le cuenta a su hijo. La particularidad que tiene Él en la conversación es que no tiene voz, ni oportunidad de responder u opinar, porque se habla de él y no con él.

Si bien podríamos decir que el narrador es solamente el que cuenta la historia, lo cierto es que la narración en sí, la constituyen todos los elementos anteriores en su conjunto. Son necesarios e indivisibles y están presentes a lo largo de toda la historia. 

Pero esta conversación no sólo se da de una manera escrita. También la usamos día a día de manera oral y hasta visual. Y está implícita en todas las relaciones de comunicación. Se podría pensar que en, por ejemplo, un monólogo no están presentes elementos como el “tú” pero, de hecho, si está. Un monólogo es una conversación entre “yo con yo mismo”, que vendría haciendo la función del “tú”, pues siempre hay alguien a quien está dirigida la enunciación.

Esta relación se hace evidente en la elección del narrador, y puede hacerse más sencillo de identificar si respondes estas preguntas.

¿Quién cuenta la historia?

Una silla, el protagonista, el primo del protagonista, un investigador, el escritor (autobiografías) Dios, la muerte, no se sabe quién, etc. ≈YO
Esta pregunta determinará la personalidad de tu narrador, si tiene opinión o no y cuanto sabe de la historia. 

¿Quién la está leyendo?

Puede no estar dirigido a un lector en concreto, o puede ser hacia un personaje o cualquier otro sujeto. Por ejemplo: En el caso de un diario está dirigido a sí mismo, en el caso de las cartas está dirigido a alguien en específico. ≈TÚ

Esta pregunta ayudará a construir el motivo por el que la historia está siendo contada.

 ¿A quién le sucede la historia?

A la misma persona que la cuenta, o a otra, al que la lee o a el que la escribe, etc. 

Esta pregunta determinará el pronombre personal con el que se identificará el narrador. Ej.: Si el narrador es una silla, pero la historia que cuenta es sobre su creador, hablará de Él. Si, por el contrario, la historia es sobre el comprador (que se supone es quien lee) hablará de Ti. Pero si cuenta su propia historia hablará de Mi.  

 ¿Cuándo pasó la historia?

Ten en cuenta que el presente es el momento de la enunciación. Es decir, debes ubicar a tu narrador tempo espacialmente y después decidir si la acción está pasando en:

Presente: En el mismo momento en el que el narrador está hablando. Pasado: Pasó hace poco y el narrador lo está contando como una anécdota o pasó hace mucho y el narrador ya sabe el final. Futuro: Las cosas no han ocurrido pero el narrador lo vaticina.

Está pregunta determinará los tiempos verbales que usará tu narrador. 

La confusión más frecuente sobre el narrador es que se piensa que tiene que ver con la forma de describir y no es así, ese tipo de cosas están en la destreza del autor. El narrador está más presente en el QUÉ escribes y no en el CÓMO lo haces. El narrador te da los márgenes en los que te puedes mover. Lo que haces dentro de ellos, ya es inventiva tuya. 

Para ejemplificar cómo funciona toda esta información en la creación del narrador tomaremos a la serie Cómo conocí a tu madre. En ella, quien cuenta la historia es Ted, que a su vez es el padre de a quienes está dirigida la historia y narra acontecimientos que ya pasaron, también es protagonista y amigo de los demás personajes. 

Todas estas circunstancias le dan a Ted, la justificación para saber qué pasó en cada momento y cómo se sintieron todos los personajes principales ante cada situación (porque se supone que tiempo después le contaron o se enteró) también es capaz de ir y volver en el tiempo para aportar información del contexto sobre lo que cuenta, puede regresar al presente en el que está contando para darle opiniones sobre la historia a sus hijos y puede elegir en qué momento develar cierta información, aunque sus hijos ya saben que él la sabe. Por otro lado, cuando se trata de personajes secundarios, Ted solo puede contar su versión de la historia, ya que no puede saber sus sentimientos o emociones al no ser sus amigos. 

Todo esto es posible, gracias a las características que tiene Ted como narrador.

El narrador hace parte de un todo.

En la sección Recepción de Proyectos de la editorial, una de las cosas que se avalúan es precisamente que pueda identificarse el narrador y que todos sus aspectos estén bien trabajados. Ya que, una vez que entiendes bien a qué se refiere eso de narrador, se convierte más bien en una decisión, la dificultad está al llevar esa decisión a cabo. 

Bueno, eso sería todo por ahora, en el próximo fruti consejo hablaremos sobre los tipos de narradores. ¡No se lo pierdan!

        Lilyth

Jefa de Ayuda EF.

Bibliografía:

Ducrot, O., 1988, “La polifonía en lingüística”, en Polifonía y Argumentación. Cali, Universidad del Valle.

Benveniste, E., 1966, Problèmes de linguistique générale. París, Gallimard. [Traducción española: Problemas de lingüística general I y II, 1971, México, siglo XXI]. (Tomo II: Cap. 5).

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